NUEVO ARTÍCULO
DE NUESTRO CRONISTA LOCAL ANTONIO MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

Nuestro cronista local Antonio Manuel Rodríguez Rodríguez nos facilita el cuarto y último capítulo de un nuevo tema sobre la historia de Gilena. En esta ocasión sobre la Guerra de Independencia:
CAPÍTULO IV Y ÚLTIMO
EL DOS DE MAYO EN GILENA
Estas buenas mujeres, Francisca de Sales Gragea, viuda de Juan Álvarez y Mª de los Dolores Muñoz, viuda de Victorino Limón, merecen un emotivo recuerdo por estas conmovedoras acciones. Así nos contó todo lo sucedido el párroco en las dos actas de los años 1821 y 1826:
“A virtud de justificación hecha por parte de Francisca de Sales Gragea, viuda de Juan Álvarez, vecinos de este Lugar, por no hallarse la partida de entierro del difunto, en los libros de esta parroquia ha resultado que en el día 7 de junio del año 1812, el expresado Juan Álvarez, con otros seis individuos, fue sacado de la cárcel de la Villa de Estepa, por una partida de soldados franceses, que los condujeron por el camino que va a la ciudad de Antequera y habiendo llegado a un sitio cerca del que llaman el Portichuelo, a la izquierda del camino, los Alcabucearon a todos siete y posteriormente los enterraron en una calera que había en otro sitio, de donde, al año de este suceso, los huesos de todos siete fueron sacados y depositados en el cementerio de esta Parroquia, cuyo dicho suceso lo extiendo en este libro corriente de partidas de entierro y en este folio por no haber hueco, al folio 44 donde debía estar y queda la correspondiente nota, lo que ejecuto en virtud del mandamiento del Señor Teniente de Vicario de dicha Vª de Estepa, que queda unido a este folio y firmo en Gilena a ocho de junio de 1821. Don Antonio Díaz”.
El folio está acompañado por la carta-mandamiento del Vicario de Estepa.
Desconocemos cualquier otro dato sobre los demás desgraciados, así como de su condición social, oficio, edad o estado civil, pero se puede intuir por el simple hecho de la reclamación ante la Vicaría de Estepa que al menos los dos nombrados pertenecieran a una clase social media alta, de todas formas, esto es solo una conjetura.
Si contabilizamos el total de fallecidos relacionados con nuestro pueblo, resulta un total de dieciocho, de los cuales quince son paisanos, dos vecinos de Estepa y uno de Osuna. Por el lugar de la defunción, diez ocurrieron en nuestro término municipal, siete en el de Estepa y otro en Osuna. Y por la manera de la misma, diez acabaron de forma violenta en lucha abierta con los franceses, siete fusilados y uno ajusticiado en la horca.
Del número total de muertes en toda la comarca, Gilena ocupa el primer lugar, seguida por Lora de Estepa y Pedrera; entre las tres localidades aportan un buen número de víctimas mortales en esta guerra tan desigual. Destaca enormemente nuestro pueblo, teniendo en cuenta su pequeña población.
En cuanto a las bajas en el bando francés, en nuestros archivos parroquiales no aparece ninguna durante el tiempo de ocupación, exceptuando la de 1808 que fue casual. En otros archivos, como el de Estepa, sí aparecen hasta doce militares enterrados. De todas formas estas cifras no pueden considerarse muy fiables, ni ciertas porque hay constancia de que nuestras guerrillas ocasionaron muchas bajas en la tropa napoleónica.
Y después de casi dos años y ocho meses terminó por fin la ocupación francesa en nuestra localidad, ocurrida el día 1 de septiembre de 1812. Dos días más tarde llegan a nuestros pagos las primeras tropas españolas mandadas por el Coronel Ramón Salvador, adscritas a la Vanguardia del 4º Ejército Español del General Ballesteros. La guerra en España acabó con la expulsión definitiva del ejército francés en abril de 1814, hace exactamente doscientos diez años.
El balance que se puede hacer de este período es altamente negativo, comenzando con el mantenimiento de la tropa en las propias casas de los vecinos, la excesiva cantidad de impuestos que nos gravó la nueva administración para pagar a tanto ejército, la tala indiscriminada de olivos en los aledaños de los caminos y de encinas en nuestras sierras que quedaron despobladas y por supuesto por el elevado número de víctimas, ya contabilizadas y explicadas. En el plano positivo cabe destacar el espíritu patriota y heroico del pueblo de Gilena, muestra de insumisión ante el invasor francés.
Como caso anecdótico en este tiempo de guerra hay que señalar la presencia de un gran cometa que se pudo observar desde finales de agosto hasta los últimos días de noviembre del año 1811. No se sabe si fue un mal presagio para Napoleón, que al final perdió la guerra, y bueno para España.
Para terminar voy a incluir varias coplas que recuerdan el menosprecio del pueblo español hacia el emperador francés. Dicen así:
BURLAS CONTRA NAPOLEÓN
“Es mi voluntad y quiero”,
ha dicho Napoleón,
“que sea rey de esta nación
mi hermano José Primero”.
“Es mi voluntad y quiero”,
responde la España ufana,
“que se vaya a cardar lana
ese rey José postrero”.
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“A Fernando obligó
a abdicar la corona
a su padre y señor
Carlos quarto en seguida
la da a Napoleón,
y éste a Josef su hermano
al punto la cedió.
A la guerra, a la guerra,
españoles.
Muera Napoleón,
y viva el rey Fernando
la Patria y Religión.”
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“Desde Rey a amolador
fortuna, ya me despechas
adiós, divino licor,
mi admirado valdepeñas;
de ti me ausento ¡oh dolor!.”
