NUEVO ARTÍCULO
DE NUESTRO CRONISTA LOCAL ANTONIO MANUEL RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ

Nuestro cronista local Antonio Manuel Rodríguez Rodríguez no facilita el primer capítulo de un nuevo tema sobre la historia de Gilena. En esta ocasión sobre la Guerra de Independencia:
EL DOS DE MAYO EN GILENA
"Hace doscientos diez años que terminó la Guerra de la Independencia, una guerra cruel a la que se vio abocada el pueblo español ante la desidia del Gobierno y de la Monarquía española y el ímpetu conquistador del general francés Napoleón.
En varios capítulos iremos comprobando cómo el pueblo español se levantó en contra del ejército invasor, que a la postre fue expulsado de nuestra nación.
Nuestra pequeña localidad, Gilena, puso su granito de arena en esta sangrienta guerra, no sin sufrir la pérdida de varios de sus paisanos, además de perjuicios económicos.
CAPÍTULO I
“Con las bombas que tiran,
los fanfarrones,
se hacen las gaditanas,
tirabuzones.”
¿Quién no recuerda los magníficos cuadros del genial pintor aragonés Francisco de Goya durante la guerra contra los franceses? ¿Quién no se estremece al observar aquellas aterradas caras esperando una muerte segura ante un pelotón de fusilamiento? ¿Quién, por último, no se sobrecoge al comprobar la valiente y patriótica reacción del pueblo español ante el invasor francés?
Pues bien, esta guerra en defensa de la libertad, que al principio se veía como muy lejana de nuestro pueblo, llegó y no hubo otro remedio que luchar y hasta morir desesperadamente por la causa. Pero como todo tiene un comienzo y un final, comencemos por el principio.
En España la situación política previa a la invasión napoleónica y a la guerra que desencadenó, era un verdadero desorden. Reinaba en España el rey Carlos IV y gobernaba el todopoderoso primer ministro Manuel Godoy, mientras el príncipe de Asturias, el futuro Fernando VII, conspiraba contra ambos.
Desde hacía unos años la Corona española había estado muy unida a la Francia revolucionaria por medio de una serie de pactos, por lo que se vio envuelta en unas guerras absurdas contra Inglaterra. En todas ellas sufrimos pérdidas, pero la más penosa fue la destrucción de la armada ocurrida en la batalla de Trafalgar en 1805.
Ante la debilidad mostrada por nuestro país, Napoleón se aprovechó de tal situación engañando por varias veces a nuestros gobernantes y ultimó su plan con la invasión de España.
Después, como mucha gente recuerda, vino la reacción heroica del pueblo llano iniciada el Dos de Mayo de 1808, ante el vacío de poder imperante. A partir del levantamiento popular comienza la llamada Guerra de la Independencia y duró hasta 1814.
Napoleón nombra nuevo rey de España a su hermano José I, que nos dio una nueva constitución, el Estatuto de Bayona, para gobernarnos a su modo.
Militarmente, el ejército francés se paseó por el territorio español sin encontrar demasiados inconvenientes. Pero pronto sufriría el primer revés y fue en las puertas de Andalucía en donde el general Castaños venció a su colega francés Dupont en la batalla de Bailén, ocurrida en el mes de julio de 1808.
Este y otros reveses obligaron al mismísimo Emperador galo a entrar en nuestro país y reforzar sus ejércitos, lo que se pudo comprobar más tarde. Por cierto, en su visita llegó a calificarnos despectivamente de “infame canaille fanfarrone”.
Gracias a estos refuerzos y al desmoronamiento del ejército español, los “franchutes” (término despectivo de francés) dos años más tarde ocuparon casi toda España. Andalucía en este segundo intento de invasión ya no pudo poner resistencia y así cayeron una tras otra las principales capitales, primero fue Córdoba y Sevilla, más tarde asediaron Cádiz y por último Granada.
En Cádiz, las Cortes, huyendo de Madrid y de Sevilla y con el ejército enemigo asediando la ciudad, aprobaron la Constitución de 1812, concretamente el día de San José –19 de marzo-, por eso la llamaron “La Pepa”.
La nueva ley, aunque tuvo poco efecto inmediato, fue un intento liberal y progresista para la España de entonces. Por lo que nos toca, he de comentar que en la “Tacita de plata”, el año 1928 se acabó la construcción de un gran monumento en recuerdo de las Cortes, erigido en la Plaza de España con bloques de piedra caliza de nuestras canteras.
Monumento erigido en la Plaza de España de Cádiz, en recuerdo de la Constitución de 1812.
“Cañones de Artillería,
aunque pongan los franceses,
cañones de Artillería
no me quitarán el gusto
de cantar por alegría.”
Ante la desmembración del ejército español, fueron las guerrillas – pequeños grupos de paisanos y bandidos que atacaban por sorpresa – las que ocasionaron graves pérdidas y trastornos en las en las tropas francesas. Igualmente las Juntas Provinciales, coordinadas con la Junta Central de Gobierno, recogieron el poder político y militar que administraban en sus territorios respectivos.
A partir de 1812 la situación cambió, cuando ambos ejércitos llegaron a equilibrarse, el español – reforzado por el inglés – y el francés, para que poco a poco el primero fuera recuperando territorios obligando a los “gabachos” (término despectivo de francés y se refiere a los habitantes de los Pirineos) a retirarse progresivamente hasta que Napoleón abdicó en la corona de España en abril de 1814 y así se completó la expulsión definitiva de nuestros “vecinos”.
De esta forma nuestro país pasó estos terribles años, pero en concreto nuestro pueblo, ¿cómo soportó la contienda?".
